Comenzaremos pelando y troceando las patatas. A continuación, las pondremos a hervir en una olla con agua y un poco de sal, durante veinte minutos, contados desde que el agua empiece a hervir.
Mientras se nos hacen las patatas, coceremos los huevos en un cazo con agua. Los dejaremos cocer durante diez minutos, contados también desde que el agua empiece a hervir.
Seguidamente, derretiremos la mantequilla en un cazo, y doraremos la harina removiéndola constantemente, para que no se nos queme. A continuación, añadiremos la leche, y lo sazonaremos todo con un poquito de nuez moscada, sal y pimienta. Dejaremos cocer todo a fuego suave, durante un cuarto de hora, y removiendo frecuentemente.
Una vez transcurrido ese tiempo, retiraremos la bechamel que hemos preparado del fuego, le añadiremos las dos cucharadas de mostaza, el vaso de nata líquida, y lo removeremos todo bien para mezclarlo.
A continuación, cortaremos los huevos cocidos por la mitad a lo largo, y los colocaremos junto con las patatas cocidas y escurridas, en platos individuales, regándolos con la salsita blanca que hemos preparado.